lunes, 17 de junio de 2013

Mi casa tenía suelo... Una historia muy común.

Año 2006 D.C.

En aquella época dominaban la tierra los señores del ladrillo y en el albur de la contingencia a los "reyes del mambo" se les conocía por sus apodos, "BBVA, UNICAJA, CAIXA, etc". 
Era yo en aquellas fechas (sigo siéndolo) un mortal funcionario de los de a mil eurillos mes, una profesión mofa de cualquier tertulia de bar en la que cualquier paleta "malo" se había convertido en empresario constructor........(hoy emprendedor).
Pues bien, como digo en aquellos momentos en los que un albañil duplicaba el sueldo de un maestro o un médico sin sonrojo alguno, se me ocurrió la gran idea de comprar una vivienda. Vivía entonces en un pequeño piso que había terminado de pagar no sin esfuerzo durante 15 años con los estipendios obtenidos en comunidad por parte de mi mujer y míos, cuando se nos ocurrió la posibilidad de adquirir algo más moderno para uso y disfrute de los cuatro miembros de la familia. 
La carga de ilusión a rebosar, los números repasados hasta la saciedad, los pros, los contras......... todo parecía en su sitio, las cuentas cuadraban y todo orbitaba en torno a dos nóminas de funcionarios de carrera que por aquellas fechas se habían dejao la piel de los codos primero estudiando y luego trabajando.

La decisión fue lanzarnos a la aventura de mejorar en la vida. Cuantas personas hoy denostadas por la sociedad tuvieron los mismos sueños, ¿acaso no es obligado pretender mejorar en la vida?.

Pero en aquellos tiempos los señores del ladrillo vendían la arcilla a precio de diamantes y con ellos todos aquellos que medraron bebiendo de sus tetas hasta secarlas "pintores, carpinteros, fontaneros", profesionales que ríase usted de la lista de espera de cualquier hospital con lo que esto nos encabrona, pero si usted quiere usted espera.
Pues esperamos......... y al final un año más tarde nos vimos sentados enfrente de de uno de los "reyes del mambo", llamemosle BBVA, para solicitar el resto del monto al que ascendía la compra toda vez añadida la cantidad obtenida por la venta de mi anterior vivienda. Un préstamo al uso de los que todo dios pedía porque aunque no lo necesitases te lo metían por los ojos.

El vasallo del BBVA que me atendió dio la casualidad de ser amigo mío, "Aurelio" ¡que buen chaval!, el fue el encargado de explicarnos en que iba a consistir toda la operación del préstamo y a posteriori de dar el consentimiento. ¡No hay problema!, condiciones ventajosas y si queréis un poco más de dinero sin ningún problema.... Menos mal que siempre he presumido de tener los pies en el suelo, sino no se que hubiera parido aquella operación.

Días más tarde y como todo mortal que haya pedido un préstamo me vi junto a mi mujer sentado enfrente de un  notario al que apode el "risitas", para dar fe de la operación. El susodicho personaje  leyó como alma que lleva el diablo un documento de 30 o 40 folios de el cual se salto la mitad con el conocido "bla, bla, bla" y asegurando al finalizar que las condiciones que me habían dado eran poco menos que un regalo.... ¡vamos un chollete!.

Firmé la operación y me vine a vivir aquí, más contento que unas pascuas. Todo era boyante en este país de tahúres y por tanto el diezmo a pagar por el "euribor +" no hacía más que incrementarse año tras año, con lo cual el "rey del mambo" se descojonaba de los mortales como yo.

Pero llegó el día, la crisis entró en escena y el famoso "euribor +" empezó a bajar hasta limites no aceptables en el mundo de la usura. Pero "BBVA" estaba tranquilo pues sabía que en complacencia con mi querido amigo Aurelio y su cómplice el Risitas, había firmado la famosa clausula aquel día de autos.

- ¿Suelo?, que cojones es eso del suelo le espeté a mi querido amigo.

* Mira Luis es una clausula que se ponía......... nadie pensaba que en esos tiempos pudiera llegar a utilizarse pero el caso es...........

- No me toques las narices, como coño no me lo dijiste en su momento, y lo que es peor como coño no me lo dijo el Risitas.

* Deberías haber leído el contrato completamente y despacio.

¿Quien coño se lee en este país un contrato hipotecario de 30 o 40 folios de bla, bla, bla........?, ¡todo dios confía en el director de su puñetero banco!.

Quizá fuera mía la culpa, pero lo cierto es que mi querido amigo el bancario como el Sr. notario fueron cómplices del engaño, (uno de los miles habidos en este país en la época del pelotazo urbanístico).

¿Una casa con "suelo" en la hipoteca?, esperemos a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo poder quitarlo definitivamente.

Se alzaran nuevas voces diciendo que la banca perderá dinero, 35 millones al mes dice el "rey del mambo"........ ¿cuanto han perdido las familias?.

¡Se encarecerán las hipotecas!.

Pero lo cierto es que ese dinero que las familias dejarán de pagar, servirá para que el circulante  fluya en las cosas más cotidianas, como la compra diaria.

Juzguen ustedes donde está mejor hecha la inversión.




1 comentario:

Eva dijo...

Me suena bastante esta publicación.