sábado, 15 de marzo de 2014

Recopilando XIV



Te he perdido

y no lo sabes,

las miradas se han ido

a otros lugares,

donde las palabras

cobran nuevo sentido...



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Pasearon en silencio cogidos de la mano, hacía tiempo que no se decían tantas cosas...


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Me gusta confeccionar tu ropa interior con mis palabras...



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y así es … como hay personas que por sus actitudes te van dejando de importar...


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La imaginaba tan real que sujetaba su imagen mientras la dibujaba...



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Estaba tan enamorado que sus pies no llegaban a tocar el suelo, vivía en una nube...

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No soy de esos timoratos que ahogan sus penas en cerveza, soy más de comenzar de nuevo...

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Lloraba la muerte de aquel perro como si de un padre se tratase, al fin y al cabo volvía a quedarse ciego de nuevo...

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[EN EL AMOR]

Más vale andar con ojo con los espejos del alma...

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Cuidaba tanto su sexo como su estómago, cuando uno de los dos se quejaba de hambre lo daba de comer.


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Su dieta se limitaba exclusivamente de las últimas fresas de otoño...



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Para que bailen tus sentidos, has de poner tú la música...

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Cuando escuchas a tu corazón, habitualmente desoyes a tu raciocinio...

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Angostos senderos que me llevan a tu regazo, espinos que traban mi camino, ríos de sangre vertidos para alimentar tu sed de amor imposible...

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Abrazar sentimientos,

respirar sonrisas,

habitar tu alma... 

ILUSIONES.

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Sucumbir al cíngulo que amordaza tu anatomía... y embeberme en tu hipérbole.



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Miradas que matan, palabras que hieren y caricias que dejan huellas...

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Se dedicaba a perder el tiempo para que ella lo encontrara y lo gastase con él...

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Hoy pienso soñar sueños y letras, las mías con los tuyos...



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Llevaba años esculpiendo aquella roca junto a la playa. Por fin sus manos modelaron el cuerpo de la mujer que amaba...



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"Somos arquitectos de nuestro propio destino."

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"Sin ser lo que buscaba terminaste siendo todo lo que necesito."

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"En un mundo lleno de hipócritas, los sinceros somos los malos."

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Soplaban vientos menores que tornaron en huracanes arrasando cada milímetro de tu cuerpo...

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Demos rienda suelta a nuestros grandes dramas...



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¿Quién dijo que un hombre no puede llorar?, yo lo hago a menudo cada vez que no consigo reírme de mi mismo...

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A veces me oigo gritar desde el precipicio de mis deseos.

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Las trompetas que anuncian tu nombre se filtran por las tinieblas de mis sueños.



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Hoy me envuelvo en las plumas de aquellos pájaros que habitan mi cabeza y he vuelto a dejar volar mi imaginación.



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Estando tan rodeado de tanta gente, como se puede estar tan solo...

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En un amplio espectro de posibilidades cada uno juega con lo que puede...

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Descorchar la botella que es tu cuerpo y saborear su néctar lentamente.



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Quisiera besar

labios que no puedo,

amar cuerpos

que no poseo,

quisiera beber el viento

y respirar agua,

quisiera ser el dueño

de mi deseo... 









jueves, 20 de febrero de 2014

Aversión a los relojes...

Siempre he pensado que la tarea docente está preñada de responsabilidad. De lo que hacen en las aulas los Maestros y Profesores dependerán muchas vivencias y conllevarán muchas consecuencias en el futuro del alumnado.

Daniel Pennac dice en su libro "Mal de Escuela".

"A mi me salvaron la vida tres profesores que tenían una característica común: nunca soltaban a su presa". 

No dice que le salvaron una asignatura o un curso, sino la vida. Hay otros sin embargo que han destruido con su comportamiento la mente y el corazón de sus alumnos....


Una historia real.


Cuando era muy pequeña, con sólo 6 o 7 años de edad, la profesora del primer año, cuyo nombre nunca olvidaré nos había enseñado a leer la hora en relojes analógicos. Para ello utilizaba un gran reloj de madera con punteros movibles que iba cambiando con  cada alumna, preguntando:


  • ¿Qué hora es?...
Cuando llegó mi turno (yo aún no había logrado comprender el proceso de suma de cinco en cinco minutos que debe realizarse para determinar los minutos) sólo podía percibir el puntero que señalaba la hora. Por eso mi respuesta fue indicar sólo la hora del reloj, sin los minutos. Entonces colocó el gran reloj delante de mi cara y me dijo:

  • ¿Qué hora es?...
Comprendí que estaba equivocada en la respuesta y no supe qué decir... Siendo la primera de la clase que no pudo leer la hora con sus minutos, tomó mi cabeza con una mano y poniendo el reloj contra la otra delante de mi cara, me dijo:

  • Pero, ¿¡cómo no puede decirme que hora es!?...
Enfocando con su mano mi cara hacia el reloj, insistía con tono violento:

  • ¿Qué hora es?, ¡dígame!... ¿¡es usted tonta!?...
En ese momento algo hizo "click" en mi cerebro y enmudecí, no lograba articular palabra, no podía hablar y sentía una gran angustia, como si hubiese hecho algo malo...

Entonces me ubicó delante del curso y ante todas mis compañeras me ridiculizó, diciendo que yo era una niña tonta, porque no sabía algo tan sencillo como leer la hora... Mis compañeras no se rieron, pues estaban tan asustadas como yo con el tono de voz que la profesora utilizaba... Tal vez pensando qué sería de ellas cuando les tocase el turno. Como aun así no obtuvo respuesta de mí y permanecí en silencio, me indicó que me pusiera en un rincón del aula y viera cómo lo hacían mis compañeras hasta que lo aprendiera y que si no aprendía estaría toda la mañana de pie...

Y así fue. Estuve toda la mañana de pie en un rincón, hasta que tocaron el timbre de salida de clase... Mis compañeras estaban entre divertidas y asustadas, pero ninguna hizo ningún comentario delante de mí. Sin embargo yo podía ver cómo la profesora me ignoraba desde su pupitre y cada vez que podía hacía alusión a mi falta de aprendizaje con expresiones de desprecio, tales como (dirigiéndose a otra compañera):

  • Muy bien... no como "otras" (me miraba), que no pueden leer algo tan fácil.
En esa situación quedamos al final de la clase tres alumnas, según ella las tres más flojas y entre nosotras nos mirábamos aterradas ante el temor de que nos volviera a preguntar la hora, lo que hacía a cada rato. Cuando salí de clase y me encontré con mi madre, rompí a llorar por la presión de la experiencia y una compañera tan pequeña como yo, le comentó a mi madre lo sucedido mientras me acariciaba el cabello diciéndome que la profesora era mala. Mi madre le contó a mi padre lo sucedido y estos a su vez se lo contaron a los padres de las otras dos compañeras.

Al día siguiente mis padres y los de las otras dos niñas pusieron una queja en dirección y parece que sancionaron a la profesora... pero el daño ya estaba hecho y cuando a los doce años me regalaron un bello reloj de pulsera por mi cumpleaños, el pobre se quedó encerrado en su caja, nunca fue usado. Todos los relojes que me han regalado a lo largo de mi vida han tenido el mismo destino...

Después de esta experiencia, nunca he usado reloj y cuando quiero saber la hora la pregunto...

 
Miguel Angel Santos Guerra.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Recopilando XIII



Amores apasionados,

añoranzas renegridas,

vida-amor, amor-vida

corazones engañados.



Sexo, carne, desnudez,

vida, esperanza, vejez.

Todo es lícito en el amor

mas que difícil querer.



Fuera del mundo amanecen

mil soles alborotados,

extraños mundos florecen

en un jardín atrapados.


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Las personas comprendemos que amamos cuando sentimos que alguien tiene el poder de herirnos.


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...llegado el momento descubrió que aun teniendo el cuerpo más pequeño, tenía el corazón más grande.

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Tengo el don de soñarte, sin necesidad de cerrar los ojos.


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«No temas, estoy a tu lado», le dijo él haciéndola de menos. «No te confundas, que estás en el lado equivocado», le corrigió ella.


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Al final del cuento, la bruja besó al sapo y el príncipe se hizo amigo del dragón. La princesa quedó en el olvido de todos.



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Detrás de la máscara podía adivinarse, sin mucha clarividencia, la misma angustia y el mismo padecimiento. Y es que en este mundo no existe quizá la dicha, sino momentos felices.


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Jugó a ser bailarín en un ballet compuesto por corazones rotos, aquellos que él mismo había destrozado...


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Si pierdes de vista tus miedos caerás preso de pánico ante tus realidades...


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Para vencer al miedo hace falta haberlo visto, oído y olido.


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Lágrimas vertidas en frases de deseo, deseos no cumplidos esparcidos por sus mejillas de tanto llorar tu ausencia.




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Romper las cadenas que amordazan mi vida subyugándome a una rutina que me lacera las entrañas...


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Solos tú y yo, el viento y las estrellas, entonces haremos un universo de nuestro mundo...


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Encadenó las mariposas de su estómago, pues su sutil aleteo era lo que la mantenía con vida. 



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Mi soledad es mi palacio, allí tengo mi silla, mi mesa, mi cama, mi viento y mi sol.


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La poesía es mi navío, cuando ya no sé qué hacer me embarco y despliego las gavias...


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Cuando cerraba los ojos sólo existía soledad y vacío....


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Tenía tanta sed de ella como agua llevaba el río, pero aquel año hubo una terrible sequía.


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Por fin en su cabeza amaneció la primavera después de un frío invierno impregnado en deseos...el amor había regresado.



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Le enseñó a descubrir el mundo y ahora recorre el universo en solitario.


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Pensé que serias diferente, pero bueno, suelo pensar mucho...


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La paz como utopía.

Soñé con un mundo en el que los hombres no tuvieran brazos... pero llevaban cuchillos en los dientes. 





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Manos presas en deseos, cuerpos candentes como volcanes en constante erupción...


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Si no la besas no sabrás a que sabe su alma...


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A veces no podemos evitar que los pájaros vuelen sobre nuestra cabeza … pero de nosotros depende que no hagan nido en ella.


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La sangre corría por sus venas en forma de cuerpo de mujer, aquella con la que anhelaba fundirse...



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Pequeño, nervioso,

llegaste a este mundo,

dentro de un amor profundo

te desenvolvías perezoso.



Como cauteloso,

miraste un segundo

un país moribundo,

y te dormiste penoso.


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sábado, 11 de enero de 2014

Me gustaría ser lo que no soy, saber lo que no aprendí, amar lo que no supe y así poder regalártelo.

Los abuelos no duermen porque llega una edad en la que el cuerpo biológicamente se descuadra. Probablemente los problemas de insomnio se hallen pues en otros remansos del laberinto de sensaciones que pueblan nuestro yo. 
Aquellas noches no dormía bien, o simplemente no dormía, se metía en la cama con la intención de cerrar los ojos y dejarse llevar a donde los sueños llevan o aún ni siquiera eso, cerrar los ojos y olvidar. La monotonía de los días es la mejor aliada de la excusa que nos lleva al desaliento, el escudo perfecto que sirve a nuestra mente como parapeto imaginario. Cerrar los ojos sin más y abandonar el alma y el cuerpo desemboca irremisiblemente en el sueño. Pero si al cerrar los ojos la mente vuela y las palabras y los recuerdos fluyen como ríos caudalosos el problema no está en la biología sino en los sentimientos.
Las personas ven lo que quieren ver y oyen lo que quieren oír, de nada sirve luchar contra lo que la mente ha aceptado como lo deseable por muy deseable que sea la otra oferta. Y aquí es donde entra en juego el juego de las palabras, de los momentos de los instantes y los matices.
Una vida suele regirse por momentos vividos y escaneados en nuestro alma para ir escribiendo su libro página a página, pero son todos y cada uno de esos momentos los que forman el libro, en sí un capitulo no es nada.
Mientras la cabeza daba vueltas a lo hermoso de aquel momento e inventaba y garabateaba instantes mágicos la musa del sueño era incapaz de dominar su cuerpo y las vueltas en la cama se sucedían una y otra vez sin poder comprender el porque de su desvelo y a la par empezaba a procesar otros instantes como verdaderos desastres nucleares que incluso pudieran ser capaces de dinamitar toda su vida.
Un adulador es capaz de regalar la frase más bonita que jamás hayamos escuchado, ¿pero sería capaz de regalar su vida día a día?. 
La pareja, ese extraño ente que para que funcione ha de sincronizarse como un reloj suizo en el que cada uno ademas a de hacer de relojero del otro y que cuando comienza funciona milimétricamente. Al comienzo todo cuando se dice es sintetizado por la dopamina hacia la felicidad más absoluta o hacia el llanto más desconsolado. La familia, la casa, los niños... el roce cotidiano, que como zapato justo va dejando pequeñas heridas fácilmente tratables con una tirita, parecen entonces incurables.
Y el tiempo torna a otra cosa y las miradas y las frases fijan su rumbo en otros que ya no son ellos, o por lo menos no todas y por increíble que parezca un "te quiero" se bebe como se bebe un vaso de agua en vez del gin-tónic que nos mareaba hace no muchos años.
Pero al final cuando ya cansada la mente caiga en un sueño profundo se podrá vislumbrar el último capítulo, aquel que como al comienzo sólo tiene dos protagonistas....y entonces alguien podrá decir también, "Me gustaría ver películas contigo" y obtener por respuesta "A mí lo que me gusta es hayas sido el protagonista de la película de mi vida".
Para entonces el insomnio probablemente si sea biológico.