jueves, 23 de enero de 2020

Cuándo la calma


El mar, la espina de la rosa.

Qué sabe el silencio del grito, cuándo la calma:

¡Joder!, cómo ahoga el vórtice de una lágrima.





sábado, 18 de enero de 2020

La lengua de Eros

Alimenta

el sexo oral

como parte fundamental

del amor,

y constata que

la palabra

además de sublimar el instante

corona el acto.



miércoles, 1 de enero de 2020

Man

Te voy a decir una cosa Man:
quizás te creas
el ombligo de Zeus,
o la espada de Damocles
suspendida
sobre el pecho de Afrodita.
Puede, que en tu estulticia,
te sientas la cloaca de la culebra
defecando sobre la puta
por cobrarte sus servicios,
la cornamenta del macho,
el puño justiciero 
que se alza de baba.
Quizás lo creas:
pero solo eres 
una calle sin luces
haciéndose sombra a sí mismo,
y te falta
ese milímetro de horizonte
al que llamas conciencia,
“yo lo llamo cerebro”.
Escucha Man:
ningún “dios”  tuvo jamás
la polla larga,
el corazón bruno,
ni la boca zafia… 


domingo, 29 de diciembre de 2019

Esther

“Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.”

Jaime Gil de Biedma.


Llega el día, y
queda el tiempo —desordenado—
para hilvanar (si cabe) las costuras,
la deuda pendiente con la vida
y alguna cicatriz que fue destino.

Retomar el lienzo abandonado
y esparcir en él
el alma, la magia del instante,
el color de la sonrisa
sin premura.

Olvidar los años que ya son pasado
y abrazar un bosque en la mirada,
gritar al eco tus seis letras
como un pájaro en la lluvia,
sin miedo al horizonte.

Sentir los sueños aún más cerca
al roce de tus dedos,
porque nada acaba aquí
y otros retos se avivan
desde dentro,
como olas que emergen indomables.

Recuerda sin más,
que siempre seguirán allí
las huellas por donde pisaste,
el viejo pasillo,
la perpetua memoria de los ausentes,
y aquél café de dos minutos
donde tú y yo —alguna vez— 
también le pusimos
un sorbo de luz al infinito.





martes, 10 de diciembre de 2019

Pájaros de lluvia

Como Billie Holiday
estos domingos sombríos
a los que escupir
mis horas de sueño
solo son pájaros de lluvia
camuflados
en brunas melodías del invierno:

Nunca tuvo el jazz
flores tan blancas.